Trabajamos con propietarios de terrenos, municipios y estudios de arquitectura que buscan integrar la vegetación nativa en espacios habitables. Nuestro equipo proviene de la escuela botánica Woonona y aplica criterios de parquización urbana con enfoque en la resistencia climática y la baja intervención hídrica.
Preparamos el terreno para siembra corrigiendo pendientes y microrelieves con maquinaria ligera. Garantizamos drenaje estable y reducción de la erosión superficial desde la primera temporada de lluvias.
Elegimos plantas autóctonas de alta resistencia a sequías estacionales y heladas. Cada especie se evalúa en ensayos de campo de tres años para asegurar cobertura vegetal con mínima irrigación.
Diseñamos caminos con roca local (arenisca, cuarcita o granito) y juntas vegetadas. Integramos el drenaje superficial sin canalizaciones de hormigón, priorizando la accesibilidad y la estética natural.
Para propietarios de fincas, desarrolladores de parques urbanos y estudios de paisajismo que valoran la funcionalidad ecológica por encima de la ornamentación efímera.
En Woononaflorist no vendemos plantas ni flores sueltas. Proyectamos, nivelamos y plantamos desde la ingeniería agroforestal. Cada parcela que intervenimos busca restaurar la capacidad del terreno para retener agua, sostener especies nativas y reducir la erosión sin depender de riego constante.
Corregimos pendientes y microrelieves para que el agua de lluvia se infiltre donde debe. No movemos tierra por estética: lo hacemos para garantizar drenaje, estabilidad y supervivencia de cada planta.
Seleccionamos arbustos y herbáceas autóctonas probadas en campo durante tres temporadas secas. Menos agua, más cobertura vegetal y biodiversidad real, no decorativa.
Diseñamos caminos de piedra con juntas vegetadas y pendiente transversal calculada. Sin canaletas de hormigón, sin mantenimiento constante, con accesibilidad para quien los recorre.
El resultado no es un jardín de revista: es un terreno funcional que exige menos riego, menos insumos y menos intervención año tras año. Trabajamos con parcelas urbanas y periurbanas donde la prioridad es la resiliencia del paisaje, no la apariencia inmediata.
Etapas del desarrollo de Woononaflorist, decisiones clave y resultados que marcaron el rumbo del estudio.
Comenzamos como un pequeño taller de diseño de exteriores en una parcela familiar. La primera decisión fue rechazar el uso de especies exóticas de alto consumo hídrico y centrarnos en la flora nativa de la región. Ese enfoque definió nuestra identidad y nos permitió firmar nuestro primer contrato de parquización urbana para una plaza de barrio.
En una ladera con problemas de erosión, aplicamos técnicas de corrección manual y maquinaria ligera para preparar el terreno. El resultado fue una reducción del 40% en la pérdida de suelo durante la primera temporada de lluvias. Este caso se convirtió en referencia para trabajos posteriores en pendientes del sur.
Diseñamos y ejecutamos el primer sendero peatonal de arenisca en un parque municipal. La clave fue integrar el drenaje superficial sin canalizaciones de hormigón, usando juntas vegetadas. El proyecto recibió una mención en el congreso local de arquitectura del paisaje y abrió la puerta a encargos de mayor escala.
Dejamos definitivamente la venta minorista de plantas para dedicarnos por completo a la ingeniería agroforestal y el diseño de exteriores rústicos. Ese año completamos la restauración ecológica de una parcela de tres hectáreas, combinando nivelación, selección de nativas y trazado de caminos. La tasa de supervivencia de las especies plantadas superó el 85% tras dos estaciones secas.
Nuestro estudio fue invitado a participar en el plan director de áreas verdes de una ciudad mediana. El encargo incluyó la evaluación de doce parcelas, la propuesta de especies resistentes a sequías estacionales y el diseño de una red de senderos de piedra que conecta tres barrios. El proyecto se ejecutó en dos fases y actualmente es referencia en la región por su bajo mantenimiento y alta biodiversidad.